Manifiesto 2019

HACIA EL 8M

  De sobra son conocidas las violencias sufridas por todas las mujeres, por el hecho de serlo, cada día, en cada espacio. La violencia de género, la agresión sexual, el acoso en la calle y en el trabajo (sea este un lugar externo o el propio hogar) nos llevan a apoyar una necesaria huelga como forma de protesta y de visibilización, como toma de un espacio que ya debería ser libremente disfrutado, pero que es únicamente legítimamente ocupado.

  El mundo del libro es un sector feminizado, en el que el 80 % de los puestos de trabajo los ocupan las mujeres y en el que encontramos que el 66,5 % de las mujeres lee habitualmente frente al 57,6 % de los hombres. A pesar de esto, y como ya es habitual, los cargos de responsabilidad, los premios literarios y “los autores universales” siguen estando plenamente masculinizados.

  En primer lugar, la gran mayoría de las manos que editan, publican y distribuyen libros son manos de mujer, pero la realidad de las trabajadoras es la brecha salarial con respecto a lo que cobran sus compañeros, los techos de cristal que les impiden mejorar sus condiciones laborales y los problemas para enfrentar la conciliación familiar. En un sector que sufre cada vez más la uberización de los puestos de trabajo, las más afectadas son siempre las mujeres.

  En segundo lugar, las autoras enfrentan todavía hoy el descrédito y el menosprecio de las empresas, las instituciones y el público. Todos los géneros literarios son necesarios y deberían gozar del mismo prestigio, sin embargo, debemos luchar contra los estereotipos que señalan que las autoras son válidas únicamente para escribir obras infantiles o juveniles, de romance o libros de cocina. No existe un estilo o un tema que dominen mejor o peor las autoras, el arte es universal. La mujer es, según los estudios, la mayor lectora de novela negra. Son los hombres, sin embargo, el mayor número de escritores en dicho género. Saquemos a la protagonista de la mesa de autopsias y que escriba ella su propia historia.

  Por último, creemos que es nuestra responsabilidad reivindicar referentes femeninos en los ámbitos educativos y culturales y enfrentar la invisibilización que han sufrido y siguen sufriendo las autoras. Solo enarbolando nuestros referentes podremos acabar con las falsas creencias del patriarcado.

  Exigimos:

  • Eliminación de la brecha salarial en todas sus formas. Supresión, también, del «techo de cristal» y equidad en el acceso a los cargos de responsabilidad. En el sector editorial, donde la inmensa mayoría de profesionales son mujeres, un 70 % de los altos cargos vienen desempeñados, sin embargo, por hombres.
  • El impulso de medidas de conciliación y corresponsabilidad en los cuidados. Asimismo, nos parece imprescindible la existencia de guarderías y residencias de ancianos públicas.
  • Exigimos la participación equitativa en las plataformas de difusión de la literatura. Reclamamos el legítimo espacio que nos corresponde en los premios literarios, donde las mujeres, a pesar de ser la mayoría del público lector, solo reciben el 20 % de los galardones.
  • Apoyamos plenamente el acceso abierto al conocimiento, aún más cuando es financiado públicamente. Por eso pedimos que se cumplan los objetivos del Movimiento OA. El acceso a la educación y a la cultura debería ser accesible también para las personas con mayores dificultades económicas. Además de esto, una de las peores consecuencias de la barrera económica que supone el pago por lectura, es la de crear una brecha de investigación y, por tanto, de pobreza, entre los países más pobres y más ricos, lacrando a los primeros, que ya parten de una situación de desventaja.
  • Condenamos vehementemente toda forma de acoso sexual y laboral y cualquier discriminación sexista en el tratamiento hacia las profesionales y las autoras del mundo del libro, así como la defensa de un trato respetuoso e igual hacia todos los trabajadores independientemente de su jerarquía, su edad, su origen social o cultural, su género o su orientación sexual. Exigimos a la Administración desarrollar planes de igualdad en todos los ámbitos y en todas las instituciones. Planes que comiencen por la educación en igualdad de género, la consideración del llamado «impacto de género» cuando se tomen decisiones de cualquier tipo y el trabajo contante en favor de la paridad.

  Mujeres del Libro seguirá trabajando por que estas demandas se concreten en acciones y para establecer redes de apoyo entre trabajadoras, autoras y lectoras del mundo del libro. En tanto que las compañeras sigan sufriendo acoso, discriminación, menosprecio, brecha salarial, techos de cristal y falta de conciliación familiar por su género, su orientación sexual, su edad o raza, continuaremos luchando.

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